Dicen que es más fácil destruir que crear, sin embargo creo que el dicho está basado en los paradigmas a los cuales hemos sido sometidos por el sistema escolar desde que ingresamos a él. Y es que los sistemas educativos actuales están diseñados para frenar la creatividad y el talento de los niños y adolescentes, tal como lo plantea Robinson (2009) en su obra El Elemento.


Algunos personajes de la historia caracterizados por su creatividad, como Dalí o Picasso, han dicho que todos los niños son creativos por naturaleza desde que nacen. Siendo así ¿por qué no lo siguen siendo cuando son adultos? inmediatamente nuestra mirada acusadora se dirige al sistema educativo. Ahora bien, así como ese sistema está configurado de esta manera (disminuir la creatividad), podemos a través del mismo, hacer lo contrario. En otras palabras: ¿se puede cultivar la creatividad o simplemente es una condición innata? Para contestar a esta pregunta es necesario pasearse por el concepto de creatividad. Pero debemos entender claramente qué significa este término para encaminar las acciones en la consecución de ideas novedosas que transformen el mundo.

Ideas con valor =Innovación


La creatividad es pues la producción de esas ideas nuevas, las cuales son de utilidad para beneficio social. En otras palabras, ser creativo es producir ideas con valor, de tal forma que esas ideas sirvan para algo que eventualmente beneficien a toda la ciudadanía o parte de ella.

Creatividad = nuevas ideas.

De allí que si adquirimos esa cualidad de producir ideas con valor seremos innovadores, por cuanto esa condición está en nosotros mismos, en nuestro interior, se trata de dejarlas fluir, perder el temor de equivocarnos para producirlas. Desde este punto de vista, vale la pena replantearse la interrogante inicial sobre el origen de la producción de tales ideas. La respuesta es ambas. Innata porque está en nosotros desde que nacemos e inducida al producir ideas con el pensamiento. Cuando pensamos sin temor las neuronas realizan más conexiones nerviosas, generando nuevos pensamientos, por lo tanto nuevas ideas.

Como puede verse, tal capacidad está determinada por el uso cotidiano de nuestro cerebro, por lo que es fácil deducir que la producción de ideas puede ser inducida en el proceso educativo. Al respecto, la creatividad puede ser cultivada usando las estrategias adecuadas. Convirtiéndose en una necesidad si se quiere tener ciudadanos innovadores.

Para expertos en el tema como el británico Ken Robinson, esta opción de estimular la creatividad en los niños y adolescentes es tan importante como el proceso de alfabetización misma. Ahora bien, hay ciertas condiciones que se deben tener en cuenta para lograr esos procesos creativos en las personas, una de ellas es hacer lo que más nos gusta. Si hacemos esto, es más probable que seamos creativos, ya que en palabras del mismo Robinson, estamos en nuestro “Elemento”.

Sir Ken Robinson

Romper viejos paradigmas


Dicho de otro modo, la rutina, los paradigmas verticales y hacer lo que no nos gusta son los principales enemigos de la creatividad, por lo que resulta de suma importancia sustituirlos. Es nuestro deber, como docentes, estimular la creatividad en los alumnos a través de la invitación a realizar lo que más les gusta. Si se actúa así, estaremos en camino de encontrar la felicidad, ya que hay una relación directa entre ambas. Son más felices las personas creativas que las que no lo son, Y esa infelicidad la han encontrado porque han caído en la rutina, dejándose llevar por los paradigmas incrustados como lastres, los cuales impiden ver más allá del horizonte creacional.

Asimismo, innovar también es una consecuencia de la creatividad. No se puede ser innovador si no se es creativo primero. Para ser innovador está claro que debemos cultivar la creatividad en las personas, esta acción pasa por el desarrollo del lado derecho del cerebro a través de estrategias como la música, artes, baile, teatro, pintura. No significa que la creatividad se dé exclusivamente en el lado derecho de ese órgano, pues utiliza todo el cerebro como una unidad para producir ideas.



copiar no, Crear Sí.


Finalmente, es necesario destacar que a través de la generación de nuevas ideas con valor, lo que llamamos innovación, podemos contribuir a mejorar la realidad circundante. Lo contrario, cuando caemos en la rutina, nos convertimos en simple repetidores de lo que ya ha sido creado, y esto puede ser una lección de la historia de la humanidad. Sólo los creativos e innovadores han pasado a la posteridad. Los copiones o repetidores pasan y se extinguen por no dejar ningún beneficio a ella. Debemos contribuir a la formación de ciudadanos innovadores, para lo cual debemos cambiar el Sistema Educativo actual si queremos un mañana lleno de buenas ideas, de gente feliz, pionera, creativa e innovadora.

 
Referencia Bibliográfica

Robinson, K. (2009). El Elemento.1ra. Ed. Edt. Grijalbo. Colombia.

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